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En el tiempo que llevo de terapeuta, te vas dando cuenta que cada persona puede vivir un conflicto o problema emocional de diferente manera, aunque el proceso sea igual para varias personas (despido, muerte, herencias, etc.). Y a partir de aquí, empiezas a comprender la dificultad del tratamiento para hacer entender al paciente que cuando nos afecta algo, el problema de cómo lo está viviendo no es de nadie, sino de sí mismo y para poder salir debe tomar conciencia, y esto no es nada fácil. Luego vienen las influencias del entorno y las personales propias de sus miedos, que hacen que el terapeuta tenga que luchar en varios frentes, entendiendo que la primera premisa básica del tratamiento, si queremos ayudar a la persona con buenos resultados, es que te pida ayuda él mismo y no a través de terceros, procurando no influir en el paciente cuando nos pregunta cuál es la decisión a tomar, informando de lo que le afecta y si podemos, dándole herramientas de ayuda.
Según vas evolucionando como persona y terapeuta en el camino del conocimiento interno, vas comprobando en el laboratorio, que es tu consulta, los logros y avances de tus pacientes, valorando su evolución que te permite contrastar y poder predicar con el ejemplo, empezando por ir luchando contra las prisas y ganando en paciencia, hasta alcanzar la serenidad suficiente para vivir el presente, siendo consciente de lo que te rodea y así poder utilizar los conocimientos adquiridos hasta ahora, sin pretender curar nadie, sólo mejorar el proceso personal para lo que nos viene el paciente, procurando ayudarle en el presente, dejando que sea él cuando crea conveniente, el que empiece la guerra con su pasado, poniendo el terapeuta el granito de arena para sacar parte de la ansiedad que le bloquea y lo mantiene rígido de cuerpo y mente, dejando que pueda ver la salida.
Si nos ponemos a analizar los textos de patología comprobaremos que la mayoría de las enfermedades son de origen desconocido, salvo por traumas, tóxicos o exposiciones a radiaciones, sabemos hoy día que un componente emocional produce una somatización afectando a los tejidos y células (degenerandolas) y pasado el proceso de conflicto emocional una regeneración y alivio psicológico, pasando por una fase de limpieza y otra cicatricial donde repararemos el dolor y la inflamación.
Es importante para el terapeuta saber que no se puede cambiar a nadie si queremos ayudar a los demás, y es muy difícil que el paciente explique la verdad de lo que le pasa en su entorno, y lo que cuenta es cómo lo vive, por lo que debemos ser lo más neutrales posible, procurando indagar en los condicionamientos sociales, educacionales, religiosos, familiares, sexuales, etc. Si el paciente nos pide ayuda tenemos algo ganado, pero nos encontramos con problemas añadidos cuando el paciente se va a casa, que son los miedos personales, influencias del entorno médico que aumentan sus temores, influencias familiares, encontrándose en su propia prisión cerebral rodeado de miedos que le van a condicionar toda su vida sino va poco a poco eliminando según sus circunstancias y necesidades, y no de golpe como pretenden algunos terapeutas, y así podrá cambiar según va tomando conciencia y no por lo que le digan.
Cuando el paciente desde el presente va poco a poco eliminando sus miedos va fortaleciendo, y poniendo un ejemplo metafórico podríamos decir que si la planta tiene buenas raíces sobrevivirá a los cambios climáticos adversos. No podemos pretender andar el camino de evolución de la persona que nos pide ayuda, dependiendo de la ilusión y motivación, para que pueda plasmar la intención de forma personal. El terapeuta puede enseñar a utilizar herramientas que le permitan buscar su salida al conflicto, saliendo de la espiral que le encarcela, hemos sido capaces de ser buenos educadores de salud?
Es por eso que creo que hay que educar y enseñar para recoger lo que se siembra, recogiendo los frutos del sentido común, que parte del conocimiento y de la sabiduría de la naturaleza, que siempre tiene un sentido y la cordura que todo tiene un por qué y una causa y efecto, no trabajando anárquicamente y cometiendo errores por mucho que nos hagan creer algunos aprendices de brujo. |
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